Un viraje en la narrativa histórica de la ciudad marcó la conclusión de las festividades por el 451 Aniversario de la Ciudad.
El Ayuntamiento capitalino develó en la Plaza Fundadoras y Fundadores la escultura del León Alado —figura emblemática del escudo heráldico— e inscribió en ella, por primera vez con igual jerarquía, los nombres de diez mujeres y diez hombres identificados como los pilares de la fundación.
Durante la ceremonia de entrega del espacio público rehabilitado, el presidente municipal, Leo Montañez, centró su mensaje en el reconocimiento a la contribución femenina en la edificación de la sociedad local desde sus orígenes.
«Hoy honramos a diez mujeres que, entre otras, sostuvieron el crecimiento de esta tierra en sus inicios. A 451 años seguimos siendo una tierra próspera, gracias y principalmente al esfuerzo de las mujeres», señaló el edil capitalino.
La intervención en la plaza busca perpetuar la memoria de los primeros pobladores que se asentaron en el territorio impulsados por la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Los nombres grabados en el monumento corresponden a:
Pioneras: Juana de la Cruz, Leonor Lozano, Mariana Suárez, María González, Bernabela González, Francisca de Castro, María Rodríguez, Francisca de Gabay, Ángela de Velasco y María de Isla.
Pioneros: Juan de Montoro, Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón, Luis González, Pedro González, Juan López Elizalde, Cristóbal Lozano, Gaspar Silva, Nicolás Ramírez y Pedro Hernández.
Infraestructura urbana e identidad comunitaria
La colocación del «León Alado» fue el eje central de un proyecto de regeneración urbana a cargo de la Secretaría de Obras Públicas Municipal.
De acuerdo con el titular de la dependencia, Miguel Ángel Huízar, los trabajos combinaron soluciones de ingeniería y diseño artístico para recuperar la Plaza Fundadoras y Fundadores como punto de encuentro social.
Por su parte, el director del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), Iván Sánchez Nájera, argumentó que la renovación del entorno urbano fortalece la identidad comunitaria al vincular el patrimonio histórico con el uso cotidiano del espacio público.
El alcalde Montañez concluyó señalando que la obra no pertenece a una administración en turno, sino que constituye un elemento patrimonial legado a las futuras generaciones de la ciudad.