
Ma. Irma Moreno Aranda tenía 12 años cuando decidió que quería ser policía. El problema: era 1970 y en Aguascalientes no había mujeres en la corporación.
“Batallé mucho, porque en ese tiempo había mucho machismo. Mi deseo de ser policía me llevó a esforzarme y a estudiar más”, recuerda.
El 1 de junio de 1988, a los 30 años, logró entrar a la Policía Municipal. Fue la primera. Empezó como agente de tránsito.

De patrullar sola a mandar a 60
Después de tránsito, le asignaron la Zona Centro. Terminó encargada de las “mujeres de a pie”: un grupo de 60 oficiales que vigilaban el primer cuadro de la ciudad.
Escaló a subcomandante. Luego estuvo al frente de una delegación. Se retiró en 2019 con el grado de Policía Primero, tras 31 años de servicio.
“Me retiro con honor y lealtad a Aguascalientes”, dice.

El legado: tres hijos policías
Irma no solo abrió la puerta. Dejó a tres de sus hijos en la corporación. “Es una satisfacción muy grande saber que yo les dejé ese legado”, cuenta.
Hoy, al ver a más mujeres con uniforme, sonríe: “Me da gusto que ya participen y se les abran estos espacios. Si tienen esa vocación, entren. Es muy bonita. Es una satisfacción apoyar al ciudadano, que esté bien y dar todo por la ciudadanía”.
Cuando Irma ingresó, la Policía Municipal tenía menos de 5% de mujeres. Para 2025, según datos de la corporación, representan el 23% del estado de fuerza. La primera academia mixta se abrió en 1995, siete años después de que ella entrara.
Cuando Irma ingresó, la Policía Municipal tenía menos de 5% de mujeres. Para 2025, según datos de la corporación, representan el 23% del estado de fuerza. La primera academia mixta se abrió en 1995, siete años después de que ella entrara.