
Cuando Miguel Navi Montoya Castañeda nació con siete meses de gestación, el diagnóstico fue devastador. La preeclampsia provocó su llegada prematura y, con ella, parálisis cerebral y craneosinostosis: su cráneo se cerró antes de tiempo. Los médicos le dieron pocas esperanzas a su mamá, Ana Rosa. Pero rendirse jamás estuvo en sus planes.


Desde entonces, Miguel ha librado batallas que pocos imaginan: cirugías, terapias y retos diarios. Y en cada una demostró algo más fuerte que cualquier diagnóstico: unas ganas inmensas de salir adelante.
El giro llegó con el CRIT Aguascalientes y la Dirección de Servicios Médicos del DIF Estatal. Ahí inició un camino de rehabilitación que cambió su historia. Hoy, a sus 11 años, Miguel no solo ha logrado avances físicos que parecían imposibles…


Su caso demuestra que con apoyo, terapia y amor, no hay pronóstico que no se pueda romper.