
Una joven colombiana reveló detalles sobre su secuestro en Tabasco por presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un caso que, aunque generó revuelo en redes sociales en enero de 2024, no derivó en acciones penales claras debido al miedo y la falta de denuncias formales por parte de las víctimas.
La mujer, identificada como Sofía para resguardar su identidad, relató en un podcast su experiencia junto a otras ocho jóvenes -seis colombianas y dos mexicanas-, quienes habrían sido engañadas con falsas promesas de trabajo y trasladadas desde Colombia y Cancún hasta Villahermosa, donde fueron privadas de la libertad.
De acuerdo con su testimonio, las mujeres habrían sido retenidas como “garantía” por una presunta deuda de un intermediario identificado como Saulo David Sánchez Zetina, alias El Jaguar, a quien las autoridades mexicanas ahora vinculan con una red de trata de personas operada por el CJNG.
El caso cobró notoriedad el 13 de enero de 2024, cuando familiares y conocidos de las jóvenes comenzaron a difundir sus fotografías y audios de auxilio en redes sociales. Uno de estos mensajes, dirigido por una de las víctimas a su madre, advertía que podrían no salir con vida, lo que encendió aún más las alarmas.
La Fiscalía General del Estado de Tabasco confirmó en su momento que las ocho mujeres fueron localizadas en un motel sobre la carretera Villahermosa-Cárdenas, en la ranchería Anacleto Canabal. A pesar del operativo y de que algunas contaban con permisos migratorios irregulares, ninguna presentó denuncia formal, presuntamente por temor a represalias.
Según el relato posterior de Sofía, durante su retención fueron vigiladas por hombres armados, se les retiraron los teléfonos celulares, y fueron trasladadas a distintos inmuebles bajo estrictas medidas de control. Algunas habrían sido víctimas de abuso sexual, aunque no todos los testimonios coinciden en ese punto.
También se mencionó la participación de una mujer apodada Susy, quien supuestamente coordinaba los movimientos del grupo femenino y mantenía comunicación directa con los líderes criminales. Esta persona, aún prófuga, sería clave en la operación logística del grupo criminal en la región.
El entonces subsecretario de Seguridad Pública, Luis Rodríguez Bucio, indicó que las jóvenes negaron haber sido secuestradas, lo que limitó la apertura de una investigación penal más amplia. Días después, las autoridades detuvieron a dos personas: Julio César N. y Yesica Anahí, ambos presuntamente vinculados al caso.
Sofía decidió romper el silencio más de un año después. Asegura que las jóvenes estaban destinadas a ser explotadas sexualmente o incluso asesinadas si no se pagaba la deuda. “Nos dijeron que íbamos a ser vendidas vivas o muertas”, declaró.
La Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán emitió una ficha de búsqueda para localizar a El Jaguar, señalado como responsable de captar mujeres en Sudamérica para introducirlas en redes de trata en México, utilizando a cárteles como respaldo logístico y de control territorial.