De esos que ya no hay…

Hoy esta OLLOTA DE GRILLOS es especialmente diferente, hoy no les voy a contar de los bichos mitoteros y sus andanzas, o de los que construyen ídolos, como aquellos que no llegan al poder a servir, sino a servirse y con la cuchara grande..
Y a propósito de cucharas, pásenme el cucharón pa’ darle sus respectivas meneaditas a esta OLLOTA, en lo que les cuento de todo lo contrario, y están en su derecho de leerla o no, porque esta vez las siguientes líneas, atienden a un asunto digamos personal, un asunto distinto, de esos que salen del alma, así que si decidieron seguir leyendo, pues ahí les voy…
De entrada, hoy podría haber decidido aplicar la de por causas de fuerza mayor hoy no habrá OLLOTA sino hasta la siguiente semana, pero NO, siendo honestos, esto no es un asunto de fuerzas, porque a veces se acaban; es un asunto de responsabilidad y compromiso, pero muchos no entienden de eso porque en su instructivo de formación, no venía, pero en fin, esta semana también hay OLLOTA y es especialmente dedicada a un hombre, de esos que ya no hay, de esos que no se dejan seducir por la ambición de poder y de dinero, o por la mentada frase de “el que no es transa no avanza” y que con trabajo y esfuerzo, a mano limpia logran sacar adelante generaciones de gente chambeadora y con principios, de esas a las que el arte de lustrar botas, simplemente no se les da, pero si la de gastar suelas en el camino al andar, o de sudar la camiseta de no parar, y es que Aguascalientes y México, necesitan gente así, de los que ya casi no hay y dejan espacios ocupados por personajes que están lejos de saber lo que es amar la vida, a su tierra, a su pueblo, a ellos mismos, pues de ser así no estarían formando, ni alimentando generaciones de aquellos que van por la vida en busca de lo fácil, y que sin esfuerzo alguno, y un montón de suerte llegan, arrasan, destruyen, se llenan los bolsillos y luego se van, pero como luego se les hace vicios, siempre encuentran desde donde seguir haciendo de las suyas, pero les dije que no iba a hablar de los recanijos bichos, les voy a hablar de un hombre de bien, de esos que ya no hay o quedan pocos, y hoy le digo hasta siempre…
Y no se trata de una despedida, sino de un agradecimiento a un hombre de otra época: Fuerte, honesto, trabajador, y sobre todo, profundamente amoroso con los suyos…
Su amor no fue de palabras, fue de hechos. Fue en los días de trabajo, en las manos cansadas, en los regaños que también eran cuidados, en los mandados a la ferretería, a la tlapalería, a la azotea o al jardín… en todos esos gestos que hoy son recuerdos…
Don Beto fue el pilar de una familia entera, un roble que enseñó que rendirse nunca es opción, y que el “no puedo” simplemente no existe. Su ejemplo queda en cada hija, en cada hijo, en cada nieto, en cada persona que tuvo la fortuna de conocerlo…

Hasta luego, Don Beto…Gracias por tanto. Aquí seguimos, procurando honrar la vida que Usted nos enseñó a vivir: con amor, con trabajo y alegría. Nos vemos en la vida eterna y para siempre…
Y sigue la mata dando, hasta aquí la dejamos por hoy, les encargo tantito el cucharón, no sin antes recordarles que se cosecha lo que se siembra…