
Docentes de la Escuela de Música Manuel M. Ponce rompieron el silencio este viernes para exponer lo que ven como un proceso de desmantelamiento institucional encubierto bajo decisiones administrativas que guardan motivaciones partidistas. En conferencia de prensa, denunciaron el despido de profesores, la reducción injustificada de horas de clase y un clima creciente de precarización que -aseguran- responde tanto a recortes presupuestales como a intereses políticos enraizados en el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA).
A pesar del alto número de aspirantes que año con año buscan ingresar a esta institución -una de las más reconocidas en formación musical en el estado-, profesores con una amplia trayectoria han sido despedidos o excluidos de la renovación de sus contratos, que año con año son firmados de manera eventual. Según lo denunciado, las autoridades del ICA argumentaron que los recursos destinados a esos sueldos se reorientarían al pago de prestaciones ante el ISSSSPEA para personal de base, una medida que, en palabras del profesorado, representa el abandono de unos trabajadores para cumplir derechos adquiridos por otros, sin que exista un planteamiento estructural que garantice justicia laboral para todos.
Los docentes entregaron un oficio al director del ICA, Alejandro Vázquez Zúñiga, donde exigen:
La recontratación inmediata de los profesores despedidos; la basificación progresiva de sus horas docentes; el reconocimiento de su antigüedad para efectos de seguridad social; garantías de continuidad para los estudiantes y sus becas; así como condiciones mínimas de trabajo e insumos para las clases.
Más allá de lo estrictamente laboral, los docentes apuntaron a un problema de fondo; la captura político-partidista del Instituto Cultural de Aguascalientes. Acusaron que tanto Vázquez Zúñiga como Iván Sánchez Nájera -director del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC)- estarían utilizando las instituciones culturales como plataforma para el acomodo de perfiles afines al Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que ambos pertenecen. De acuerdo con testimonios, la asignación de bases y puestos estratégicos estaría supeditada a lealtades políticas antes que a méritos profesionales.

A esta denuncia se suman numerosas críticas vertidas en redes sociales, donde artistas y ciudadanos señalan al titular del ICA por operar con un equipo alejado del gremio artístico local y más afín a los intereses de una estructura partidista que a las necesidades del sector cultural. Las publicaciones, aunque en su mayoría anónimas, coinciden en señalar la opacidad en su gestión, la imposición de decisiones sin diálogo y una actitud de cerrazón frente a la crítica.

Los cuestionamientos también han alcanzado un nivel más grave. Se han difundido señalamientos previos de acoso y misoginia en espacios académicos en los que Vázquez Zúñiga ha trabajado, así como acusaciones de coerción política al interior del propio ICA, donde trabajadores habrían sido presionados para participar en actividades vinculadas al PRD.