
Los mercados financieros han registrado su segundo peor día del año, tras dos jornadas consecutivas a la baja, luego del anuncio de tarifas que afectarán a los vehículos importados no fabricados en Estados Unidos. La medida, comunicada por la administración de Donald Trump, ha sembrado incertidumbre entre inversionistas y fabricantes, impactando especialmente al sector automotriz.
Diversos índices internacionales han mostrado caídas significativas. En Estados Unidos, el S&P 500 y el Nasdaq 100 han retrocedido de manera pronunciada, mientras que el índice de volatilidad (VIX) ha escalado, reflejando el nerviosismo del mercado ante la posibilidad de que los nuevos aranceles eleven los precios de consumo y frenen la inversión.

El sector automotriz se encuentra en el epicentro de la tormenta. Las acciones de empresas como General Motors, Ford, Toyota, Honda y Stellantis han sido las más golpeadas. Los datos indican que GM, por ejemplo, cotiza a niveles notablemente inferiores en comparación con días anteriores, mientras que compañías como Ford y Stellantis también han experimentado descensos notables. Aunque Tesla ha mostrado cierta resistencia, la incertidumbre general en la cadena de suministro -dada la alta integración de las operaciones automotrices en América del Norte- podría tener efectos de largo plazo en la competitividad del sector.
Analistas advierten que el impacto de estos aranceles no se limitará a la volatilidad bursátil. Se prevé que el encarecimiento de los insumos y la posible relocalización de parte de la producción generen un aumento en los precios al consumidor, reduciendo el poder adquisitivo y afectando el crecimiento económico. Mientras tanto, la respuesta de otros mercados, como el europeo y el asiático, sugiere que la escalada de tensiones comerciales podría extenderse, incrementando el proteccionismo global.
En México, a pesar de una sesión volátil, el peso mostró cierta resiliencia al avanzar frente al dólar, en un contexto en el que el gobierno se prepara para anunciar contramedidas el próximo 3 de abril. La expectativa de nuevas medidas de respuesta ha mantenido a los mercados en un estado de cautela, lo que se refleja en la segunda peor jornada del año.
Con la fecha límite para la implementación de más gravámenes acercándose, el panorama se tiñe de incertidumbre. Inversionistas y actores de la industria esperan aclaraciones y, sobre todo, una mayor estabilidad en las políticas comerciales que permitan retomar la confianza en el crecimiento económico global.