México vive entre la memoria y el horror

En el corazón de Aguascalientes, la Exedra se convirtió en un espacio de duelo y resistencia. Velas encendidas, zapatos vacíos y rostros con la esperanza intacta se congregaron en una movilización nacional por las miles de personas desaparecidas en México. La cita, convocada por el Observatorio de Violencia Social y de Género, reunió a familias que, desde hace décadas y hasta la actualidad, han buscado sin descanso a sus seres queridos.
La protesta se dio en un contexto sombrío. En Teuchitlán, Jalisco, colectivos ciudadanos descubrieron lo que podría ser un campo de exterminio vinculado al crimen organizado. En un rancho previamente asegurado por la Fiscalía, se hallaron restos humanos calcinados, cientos de pares de zapatos, ropa y casquillos de bala. Aunque las autoridades niegan la existencia de crematorios clandestinos, las evidencias apuntan a que el sitio fue utilizado para la desaparición sistemática de personas.
Las cifras confirman la magnitud del problema. Solo en Aguascalientes, entre enero y febrero de este año, se han reportado 17 desapariciones según el Observatorio de Violencia Social y de Género. A nivel nacional, más de 110,000 personas siguen sin ser localizadas, de acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda, con un alarmante aumento de casos a partir de 2007.