Lichita no estaba haciendo nada malo.🐶

Descansaba tranquilamente bajo un automóvil, afuera de su casa en Valladolid, Jesús María, donde amamanta a sus cachorros, cuando un par de individuos de la perrera municipal llegaron sin previo aviso. La golpearon, la sujetaron del cuello y se la llevaron a jalones.😡
Su dueña, Gabriela, fue de inmediato a reclamarla, pero le exigieron 1,400 pesos para devolvérsela. No importó que Lichita tuviera dueña, ni que no hubiera atacado a nadie. Simplemente se la llevaron y ahora la retienen como si fuera culpable de algo.
Este abuso no es un caso aislado. La Directora de Salubridad de Jesús María, a quien Gabriela señala, ya le ha quitado a otros perros sin razón, y todo apunta a que se trata de una represalia por diferencias vecinales, personales y políticas.
No es la primera vez que los ciudadanos denuncian los métodos agresivos y arbitrarios con los que opera la perrera en el municipio.
🚨¿Hasta cuándo se permitirá este abuso de poder? Lichita debe volver con su familia.
Su familia está desesperada y ahora solo cuenta con una fotografía de Lichita guardada en el celular.