
En su última quema de narcóticos como fiscal general de Aguascalientes, Jesús Figueroa Ortega supervisó la incineración de más de 32 kilos de drogas, equivalentes a 71,479 dosis y un valor estimado en más de 1.4 millones de pesos. Este acto incluyó 7 kilos de crystal, casi 25 kilos de marihuana y 96 gramos de cocaína, resultado de 1,931 indicios delictivos asegurados en el estado.

En rueda de prensa previa, Figueroa señaló que el 28 de febrero rendirá su séptimo informe de actividades, marcando el fin de su gestión. Durante su intervención, destacó un dato alarmante: en 2024, por primera vez en la historia del estado, se superaron los 100 homicidios dolosos, alcanzando 110. Más del 70% de estos crímenes fueron cometidos con armas de fuego -que proliferan en Aguascalientes-, una cifra preocupante, pues reveló que en años anteriores representaban solo el 15%, resaltando así el alarmante aumento en la presencia de armas de fuego en nuestras calles. Según el fiscal, la mayoría de estas armas ingresan a Aguascalientes desde Estados Unidos por tierra.
Figueroa también abordó el aumento de las denuncias, que este año llegaron a 42,000, admitiendo que “las cosas no siempre se han hecho bien” y recordando que en administraciones pasadas muchas denuncias eran ocultadas o tratadas como simples reportes. Reconoció además los retos que enfrentará su sucesor, quien deberá lidiar con el nuevo proceso de elección de jueces y magistrados, lo que podría representar un desafío significativo para la impartición de justicia en el estado.
Finalmente, el fiscal expresó su intención de solicitar protección tras su salida del cargo, mencionando que la actividad criminal en Aguascalientes sigue en aumento y requiere atención urgente.