
En México, el 36.5 por ciento de escolares tiene sobrepeso y obesidad, así como el 40.4 por ciento de adolescentes.
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020-2023, en el caso de las mujeres adultas, 41 por ciento tiene obesidad; en los hombres, 33 por ciento.
En ocasión del Día Mundial contra la Obesidad, que se conmemora el 12 de noviembre, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, destaca la necesidad de abordar este problema de salud pública de manera intersectorial con énfasis en la prevención y la promoción de formas de vida saludable.
Por lo tanto es indispensable que la población tenga en cuenta que la obesidad es una enfermedad en la que intervienen múltiples factores sociales, culturales y genéticos que pueden aumentar el riesgo de desarrollarla. Uno muy importante es el estilo de vida, que también es una ventana de oportunidad, pues a diferencia de otros aspectos puede modificarse.
La obesidad, explica la maestra en Ciencias Bioquímicas, Mariana Valdés Moreno, es el exceso de tejido adiposo que condiciona o aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares.
Advierte que las estadísticas de obesidad y sobrepeso infantil son alarmantes, pues implican que este sector de la población, además de ver alterada su calidad de vida, tiene altas probabilidades de llegar a ser adultos enfermos, con comorbilidades.
En ese sentido, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020-2023 también reporta que el consumo de azúcares añadidos es muy alto entre escolares y adolescentes en nuestro país, pues contribuyen con 21.9 por ciento de la ingesta de energía. Cerca de 66 por ciento de la población supera el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud de 10 por ciento.
Asimismo, revela que solo uno de cada cuatro escolares o adolescentes en el país cubre la recomendación de consumo de frutas y verduras.
La experta universitaria sostiene que medidas como prohibir la venta de “comida chatarra” en las cooperativas escolares, “no está de más”. Sin embargo, no existe una estrategia única para enfrentar este problema de salud que requiere de atención desde la educación, el sistema de salud y la implementación de diversas políticas públicas.

Otro problema es la capacidad que tendría el sistema de salud para dar respuesta a esta crisis. “Si actualmente ya es complicado, con estas prevalencias el panorama en el futuro se vislumbra más problemático, insostenible”.
Muchas veces se cree que para hacer ejercicio es necesario ir al gimnasio, comprar ropa especial, pagarle a alguien y no es así, sin embargo, se puede hacer actividad física dentro del hogar, sin gastar más, y lo que sí se requiere es información, orientar a las personas para evitar lesiones y malas prácticas.
Valdés Moreno añade que el descanso forma parte de un estilo de vida saludable. Los más jóvenes requieren más, aproximadamente ocho horas, y los adultos de seis a siete.