
Una tragedia ha estremecido a Querétaro. La noche del sábado, un comando armado irrumpió en el bar Los Cantaritos, ubicado en el centro histórico de la ciudad, y desató una balacera que dejó un saldo de 10 personas fallecidas (siete hombres y tres mujeres) y al menos siete heridos.
Según las autoridades, el ataque fue perpetrado por al menos cuatro sicarios que llegaron al lugar con armas largas y dispararon indiscriminadamente contra los comensales. Las cámaras de seguridad captaron cómo los clientes intentaron refugiarse debajo de las mesas o huir del lugar, mientras los atacantes ejecutaban el brutal acto.
El comando huyó rápidamente, abandonando y quemando la camioneta utilizada en el ataque en el municipio de El Marqués, a 10 kilómetros de la capital. Las placas del vehículo permitieron a las autoridades localizarlo y detener a uno de los sospechosos.
El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, aseguró que “todo el sistema de seguridad está movilizado” para dar con los responsables. Además, anunció apoyo psicológico para los testigos, atención a los heridos y asistencia a los familiares de las víctimas.