
En el fraccionamiento Bona Gens, la violencia se ha convertido en una preocupación recurrente. Vecinos reportan riñas frecuentes, que ocurren hasta cuatro veces por semana. Lo sorprendente: los protagonistas son niños y adolescentes, con edades comprendidas entre 10 y 15 años.
Los jóvenes en cuestión no son pandilleros endurecidos ni criminales experimentados. Son estudiantes, algunos de ellos asisten a una secundaria cercana. Sin embargo, sus conflictos trascienden las aulas y se desatan en las calles del fraccionamiento.
Las riñas son tumultuosas y peligrosas. Hasta 30 personas participan en estas contiendas. Los objetos utilizados como armas varían desde machetes hasta palos y piedras. Aunque no se han registrado muertes confirmadas, los rumores persisten. Algunos vecinos mencionan heridos, y los daños materiales también son evidentes.
La policía ha intensificado su presencia en el área. Tres robos recientes han generado una respuesta más rápida por parte de las autoridades. Aunque la incidencia de riñas ha disminuido, la comunidad sigue en alerta.
Algunos comerciantes han ajustado sus horarios de cierre. “Prefiero cerrar a las 10 de la noche”, comenta uno de ellos. “La soledad a altas horas es un riesgo que no estoy dispuesto a asumir”.
Deja una respuesta