Los jóvenes se preparaban para abrir su propio negocio; una barbería. Poco pasó para que la delincuencia llegara, cobrara y acabara con sus vidas…

La sombra del crimen organizado oscurece una vez más los campos de Guanajuato, dejando en su estela el dolor y la consternación de una comunidad que se ve sacudida por la pérdida de dos jóvenes vidas. Aidé Yareli, de apenas 11 años, y su hermano Aldo Isaac, de 16, encontraron un trágico destino al ser víctimas de una ejecución a sangre fría mientras se preparaban para inaugurar una barbería en la comunidad de Ejido de Tirado, en el municipio de San Miguel de Allende.
Los hechos ocurrieron el jueves pasado, cuando los hermanos se disponían a dar inicio a un nuevo capítulo en sus vidas con la apertura de su negocio. Sin embargo, la violencia del crimen organizado les arrebató la oportunidad de realizar sus sueños, dejando en su lugar un escenario desgarrador.
Según las investigaciones en curso, los agresores, presuntamente vinculados al crimen organizado que azota la región, habrían extorsionado a los hermanos exigiendo el pago de un derecho de piso tan solo un día antes del atroz acto. La negativa de la familia a ceder ante esta extorsión desencadenó el despiadado episodio que hoy enluta a la comunidad.
Ayer, entre lágrimas y pesar, familiares y amigos se congregaron en el templo de San Antonio de Padua para rendir un sentido homenaje a Aidé Yareli y Aldo Isaac. Una misa de cuerpo presente se convirtió en el escenario donde la comunidad lloró la partida prematura de los dos hermanos. Posteriormente, el panteón de Nuestra Señora de Guadalupe se transformó en el último reposo de estos jóvenes cuyas vidas fueron truncadas de manera tan cruel.
El hecho no solo constituye un crudo recordatorio de la incesante ola de violencia que azota la región, sino también un llamado de urgencia a las autoridades competentes para que redoblen esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado y garanticen la seguridad de la población. La comunidad de San Miguel de Allende, sumida en la tristeza y el duelo, clama por justicia y por medidas que pongan fin a la impunidad que permite que tragedias como esta sigan ensombreciendo el tejido social.